Historia

Este territorio ha estado poblado desde épocas prehistóricas, como lo atestiguan las piezas de sílex encontradas en la altiplanicie de Barañáin-Eulza. En Sansol (Muru-Astráin) se han hallado vestigios pertenecientes a un poblado de la 1ª y 2ª Edad de Hierro.

Existen también restos similares, aunque de menor importancia, en los cerros y lomas próximos, ya que esa época fue convulsa e insegura y sus pobladores se establecían en lugares defensivos y al borde de pequeñas mesetas; sólo Larraya se sitúa en una hondonada, aunque la iglesia y el palacio Cabo de Armería se localizan en la zona alta del lugar.

En todos los casos se trataba de pequeños asentamientos que se consolidaron en los siglos XI, XII y XIII, como lo atestigua la arquitectura religiosa de la Cendea, perteneciente casi totalmente a los citados siglos.

LA LENGUA 

Desde tiempo inmemorial y hasta el siglo XVIII, los sacerdotes y escribanos (y sobre todo la población rural) eran vasco hablantes. La romanización pudo ser intensa, como lo atestiguan los nombres de los pueblos, de clara raíz romana, relacionados con nombres de personas: Asterain o Azterain parece referirse a Asterius, Guendulain a Gendullus, Paternain a Paternus, etc.

Ambas lenguas, castellano y vascuence, coexistieron; la primera como lengua de cultura y la segunda como lengua familiar.

La población de habla castellana de Pamplona debió influir lingüísticamente sobre la de la Cuenca, pues el vasco hablante rural se vería obligado a hacerse entender en romance al visitar la ciudad.

CREACIÓN DE SEÑORÍOS

También en la Edad Media se afianzó el señorío secular; surgieron Guenduláin, Eulza y Eriete y hubo palacios en muchos pueblos.

Por otra parte, algunas instituciones eclesiásticas poseyeron bienes en la Cendea, como la parroquia de San Lorenzo de Pamplona y los monasterios de Irache, Iranzu y el Hospital de Roncesvalles. Pero fue el Gran Priorato de la Orden de San Juan de Jerusalén (a través de la encomienda de Cizur Menor) el más beneficiado con tierras y rentas.

FLORECIMIENTO ECONÓMICO

En los siglos XVI y XVII la Cendea conoció un cierto florecimiento económico que ha dejado importantes huellas en el patrimonio artístico religioso y en la arquitectura civil.

En 1553 la población alcanzó un total de 208 fuegos o vecindades y permaneció bastante estacionaria durante los tres siglos siguientes.

CRECIMIENTO DEMOGRÁFICO 

En el siglo XX se produce un crecimiento demográfico de los núcleos más próximos a Pamplona y la disminución del mundo rural (se despueblan Eriete y Guenduláin).

La base económica hasta tiempos muy recientes fue la agricultura y la ganadería. El cereal y la vid fueron los principales cultivos, y el ganado ovino predominaba sobre los demás. El yeso y la sal (Muru, Oyarza, Guenduláin, Astráin) se explotaban al menos desde la Edad Media; había también molinos (queda una pared en Eriete), tejerías, artesanos y comerciantes cuyos oficios perviven en los nombres de las casas (del sastre, del herrero, del tejedor, etc.)

TOPONOMIA 

Comenzamos explicando los significados de Cendea, Cizur y Cuenca, la entidad donde se enmarca aquella, para repasar a grandes rasgos algunas facetas de su historia.

La Cendea de Cizur es una de las cinco Cendeas de la Cuenca de Pamplona, situada al suroeste de la capital. La cuenca constituye la entidad geográfica, etnográfica e histórica que vive desde tiempos muy remotos en función de la capital del reino. La palabra Cuenca se usa ya en la Edad Media con el valor que hoy le asignamos; procede del latín “concha” y significa “territorio rodeado de alturas”, y también “territorio cuyas aguas afluyen todas a un mismo río, lago o mar”.

La Cuenca de Pamplona es una depresión situada entre las estribaciones del Pirineo y las Sierras de Sarbil, El Perdón, Alaiz, Izco y Leyre. Como circunscripción aparece en el Registro de Comptos en 1820, pero con pocos pueblos (Aztarrayn, Hundiano, Baternayn, HeulÇa, Ecoyen, Atando, MuÇo, Ordiriz, Aldava y Artazcoiz).

En tiempos posteriores, este territorio se divide en porciones, llamadas de una manera especial: Cendeas, que también encontramos en otras zonas de Navarra (en la Valdorba, por ejemplo). En el libro de fuegos de 1427, se halla ya utilizada la división de la Cuenca en Cendeas.

En cuanto al origen de la palabra, Julio Caro Baroja la relacionaba con “centena”. La finalidad que en sus orígenes podían tener las cendeas parece ser militar (conjunto de poblaciones capaces de proporcionar cien hombres para esos cometidos).

El nombre de nuestra cendea, Cizur, procede de “Txintxur”, que en euskera significa “garganta”, “pasaje angosto”, y también “altura pequeña”.