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Nuestros pueblos

La Cendea de Cizur, situada al sureste de la Merindad de Pamplona, es una de las cinco existentes en la Cuenca de Pamplona. Consta como tal, al menos desde 1927, pero el origen de esta institución geográfica y territorial es incierto. Varios historiadores han especulado sobre ello. Florencio Idoate consideraba que la palabra “cendea” podía tener un origen vascongado. Para éste, la Cendea agrupaba varios pueblos y se asimilaba a un valle. Caro Baroja opinaba que la Cendea era una forma de organización territorial romana y su nombre derivaría de la palabra latina “centenan”. Respecto al topónimo “Cizur”, algunos estudiosos lo han relacionado con la voz vasca “txintxur” o “zintzur” (paso entre montañas, garganta o pasaje angosto).

A lo largo de la historia, la Cendea ha estado compuesta por los pueblos y lugares de Astráin, Zizur Mayor, Cizur Menor, Gazólaz, Echavacoiz, Barañáin, Larraya, Muru-Astráin, Paternáin, Sagüés, Undiano, Eriete, Nuin, Guenduláin, Zariquiegui, Eulza, Oiarza y Acella. Muchos de estos pueblos pertenecían al Valle de Echauri en 1366.

Muchos pueblos de la Cendea de Cizur han dependido, especialmente a lo largo de los siglos XII al XVI, de las órdenes religiosas y de los monasterios navarros: Orden de San Juan de Jerusalén, Colegiata de Roncesvalles  y monasterios de La Oliva, Leyre e Iranzu. No obstante, sus habitantes mantuvieron una serie de prácticas comunitarias basadas en el consenso y la colaboración vecinal que tenían su máxima expresión en el auzolan. Y es que las gentes de la Cendea de Cizur, se sentían unidas por una comunidad de intereses basada en la semejanza entre iguales. Las cendeas constituyeron auténticas comunidades que tenían al frente alcaldes o regidores que hablaban en nombre de toda la colectividad sin excepciones y que defendían sus derechos basados en tradiciones consuetudinarias. Esos derechos llegaron a verse reconocidos por la monarquía navarra, la cual concedió a los habitantes de la Cendea de Cizur ciertas gracias imperiales y se llegaron a considerar aforados “a los usos, costumbres y fueros de Pamplona, como barrio y cosa anexa de la ciudad”. De ahí que en 1677 los vecinos de dicha cendea presentaran a los Tres Estados del Reino de Navarra un memorial en el que solicitaban la excención de ciertos pagos por privilegios adquiridos.

A lo largo de la historia la Cendea de Cizur ha estado compuesta por diversos Concejos que, en función del número de habitantes se han organizado de diversas formas. No obstante, la norma general ha sido el sistema de Concejo Abierto o “Batzarres”, asamblea vecinal con personalidad jurídica plena. En el Concejo estaban representados todos los varones propietarios del pueblo, excluidos los moradores o residentes sin propiedades y todas las mujeres. En él se decidían las cuestiones importantes que afectaban a toda la comunidad. La organización común del conjunto de los Concejos es el Ayuntamiento constituido en torno a una sede central. La capitalidad de dicha Cendea a lo largo de la historia ha sido itinerante: Muro-Astráin, Gazólaz, Undiano o Sagüés. Actualmente esta capitalidad se ubica en Gazólaz.

En la actualidad en la Cendea de Cizur todavía se cosechan 6.700 hectáreas de tierras fértiles y es una de las zonas geográficas de Navarra con mayores índices de atracción residencial, dada la cercanía a la capital (siete kilómetros). Tiene una superficie de 46,5 kilómetros cuadrados y una densidad de población de 36 habitantes por kilómetro cuadrado. En la Cendea viven 2.312 habitantes de los cuales 1.170 son hombres y el 1.142 mujeres. Esta población se reparte entre las siguientes localidades: Astráin, Cizur Menor, Undiano y Zariquiegui. Guenduláin y Eriete son lugares despoblados que también pertenecen a la Cendea, la cual limita al norte con Pamplona y Barañáin, al este con Galar, al sur con Uterga y Puente la Reina y al oeste con el Valle de Echauri.

El Camino de Santiago a su paso por la Cendea de Cizur.

La Cendea de Cizur es recorrida anualmente por miles de caminantes cuya meta se encuentra a 700 kilómetros. Y es que el camino de todos los caminos, el de Santiago, cruza la Cendea de Cizur de este a oeste a lo largo de casi 8 kilómetros que transcurren por las localidades de Cizur Menor, Zariquiegui, el antiguo Señorío de Genduláin y El Perdon, en el término de Astráin. Desde aquí el camino enfilará hacia Puente la Reina. En cada una de estas localidades la huella dejada por el enorme influjo de esta peregrinación milenaria es evidente: Puentes, hospitales para peregrinos, iglesias, monasterios, abadías… Algunas han desaparecido, otras se han recuperado, otras se mantienen como hace años. En cualquier caso, el Camino de Santigo forma parte de la historia de la Cendea, prueba de ello son las importantes manifestaciones artísticas que podemos comprobar en Cizur Menor, donde se puede observar la Iglesia de San Miguel Arcángel, antiguo hospital de peregrinos… En Astráin también se ubicaba otro antiguo hospital -hasta finales del siglo XIX- bajo la advocación de la Virgen del Perdón ubicado en la calle de San Cosme y San Damián, santos que dan nombre a la iglesia parroquial. También en la cima del Perdón o Erreniega, frente a la ermita de Nuestra Señora de la Perdonanza, existía un pequeño hospital regentado por un ermitaño cuyo cometido era albergar a peregrinos pobres.